divendres, 26 de desembre de 2008

Andando en blanco

Hoy he tocado tu integridad con la punta de mis dedos. Tú te has sobresaltado, no sé si estabas asustada, pero creo que te ha gustado.
Después de eso has empezado a andar desordenada y torpemente hacia ninguna parte. Tus pies parecían estar dentro de unos gigantescos zapatos. Ibas como jugando a la gallinita ciega, con los brazos estirados intentando palpar algún muro firme y con la cabeza agachada temiendo vete a saber qué.
Imagínate que hubiese estado sonando una canción de fondo… una lenta canción a piano, ¿no te produce todo eso una terrible incertidumbre, un malestar?
Estás decayendo, en todo. Por tu culpa, claro, siempre ha sido así. Unos días arriba… otros abajo. Un círculo vicioso, un espiral que te absorbe, pero no siempre en la misma dirección. Cada vez te cuesta menos salir de cualquier espiral, sea bueno o malo, y esto te hace sentir poderosa, pero te da miedo perder de golpe el control. Qué gran mentira, ¿Cuándo has tenido tú el control?, ¿hasta qué punto lo has tenido?
Bien, ahora no es momento de pensar en esto. Sigues caminando sin ver nada… dibújate una venda en los ojos. Una venda negra en un fondo blanco. Tú también vas vestida de blanco, es tu vestido favorito… vale, es tu único vestido, pero te encanta. Y… vas descalza, aunque por tu forma de andar sigue pareciendo que tus pies estén dentro de unos zapatos enormes. ¿Es verano? Sí, vale, es verano, pero sólo porque tu vestido es veraniego. Aunque poco importa eso, no hay sol, ni nubes, ni aire. No hay nada.
Quisiera poderlo dibujar, me ahorraría tener que explicarte dónde estás si supiera dibujar, porque es una imagen muy sencilla de observar, pero difícil de describir.
Sería lógico que tu voz se repitiera a lo lejos al hablar, pero no hay eco, porque no hay voz. Absoluto silencio. Desesperante silencio. Pero tú estás tranquila, ¿por qué?
Esto no tiene un final. Ahora no. Vas a quedarte allí, pero no vas a sentarte, vas a seguir andando torpemente en la nada. ¿Te das cuenta? El blanco te da miedo, te horroriza. No haces más que escribir sobre él… vale, y sobre el blanco también. Pero te gusta, porque convencionalmente el blanco significa pureza, y la pureza te gusta, aunque no la respetes mucho.
Vale… voy a irme, tú quédate aquí. Espérame, ¿vale? No te muevas… te lo ruego, no te muevas, por favor.

dissabte, 6 de desembre de 2008

Blanc

Vas anar trepitjant el teu passat com per soterrar-lo per sempre. De tant en tant t’entrebancaves amb aquelles mirades rancoroses, aleshores miraves al teu voltant, assegurant-te que ningú t’havia vist, i seguies caminat. Així vas estar un temps, perduda, sense saber quin era el teu lloc o cap a quina direcció caminar.
T’aturaven sovint unes cames tremoloses i cansades, però dins teu sempre hi havia aquelles paraules enllaçades que sorgien en moments com aquell, “segueix caminant”, et deien, i tu seguies caminant.
Ja no senties ni fred ni calor, ni pena, ni alegria, no esperaves res de ningú i ningú no esperava res de tu. Els carrers que trepitjaves desapareixien al teu pas i si intentaves, amb un cop de coratge, mirar enrere, les parpelles se’t tancaven i no podies veure res. Quina sort, hauria estat horrible veure que deixaves un rastre de buidor, que caminar enrere suposaria caure al no res, caure eternament i no deixar mai de caure. El teu cos com una ploma caient en un fons blanc. Terrorífic. Així que tu seguies caminant.
Però un dia te’n vas cansar. Et semblava que allò no tenia final, et feia por caminar en cercle i caure en un espiral d’aquells que et xuclen i no et deixen marxar mai. Vas decidir ignorar aquelles veus i seure a esperar. I elles et deien coses i tu no les escoltaves –però les senties- i t’emmudies, o feia temps que ho havies fet. Temps que ja no era res i no ho havia estat des del principi, temps que es perdia en l’oblit alhora que tu et perdies en l’oblit del temps. I es va acabar. Tot va ser sempre més blanc, blanc que tampoc era blanc perquè ho era tot i no era res, blanc que et devorava fins l’últim alè de força i et deixava arronsada al terra, blanc que no va deixar que fossis més que allò, blanc. I blanc vas ser per sempre més.

dimecres, 3 de desembre de 2008

Desplúmate

Y sientes que poco a poco vas muriendo. Que esta calle que pisas puede ser la última que veas. No verás más aceras, no verás más farolas intermitentes, no verás más portales sucios, ni coches elegantes, ni chicles en el suelo.
Sientes que esa voz de fondo puede ser la última que oigas, que no oirás nunca más el ladrido de un perro, un grifo abierto, las monedas en el bolsillo, el sonido de un beso, tu querida sonata, su voz. Nada.

¿Lo sientes? Siéntelo, pero de verdad, siéntelo desde dentro. Siente ese aire que puede ser el último, traga saliva, aprieta los dientes, tiembla, llora. Siente como la muerte se va acercando y lo hace poco a poco, como para asustarte. Siente como se mete dentro de ti y ya no hay nada que hacer, va a comerse todos tus recuerdos, todos tus sentimientos, todas tus manías, tus virtudes, tus defectos, tus preferencias, todo... siente como te absorbe el alma y deja tu cuerpo vacío.

Desplúmate. Estás muerto.